¡Qué buen encuentro! Cada vez estoy más convencido: La calidad de vida se mide por la calidad de tus relaciones, de tus vínculos con los demás. La puta que tengo buena calidad de vida!
Me encontre con Carlien, Jorge, Jess, Dan y Max y Vera, dos amigos holandeses de Carlien. ¡Qué alegría! nos encontramos en la playa y estuvimos 10 horas sentados al borde del mar, contandonos historias, cuentos, chistes... mostrandonos fotos, dibujos, tratando de compartir lo que habían sido estas semanas de viaje, de aprendizaje. Claro que comimos (y ¡cómo! A la forma feliz: con la mano si no había cubiertos, y formando una gran ronda por donde rotaban todos los platos... Bueno, todos los platos: nasu goreng y chicken patthai). Se acercaba la noche vieja y bebimos hasta la embriaguez, compartiendo el mismo balde de cuba libre. ¡Feliz Año Nuevo amigos!
Nos acercamos a un fuego donde habia una familia de extranjeros haciendo un asado, y nos sumamos a la celebracion de año nuevo. Nos invitaron parte del asado, y terminamos sacandonos fotos todos con todos. Con Jorge tratamos de salir, bamboleandonos en la moto de Dan, pero solo llegamos hasta un puestito de banana pankakes, en donde la tenctación fue más que las ganas de carretear: Compramos 8 panqueques, y a sorprender a los que quedaron en la playa!
Noche larga. ¡Larga y vieja! El premio se lo lleva el Kiwi Dan, que desaparecio un rato arrancando el año de la mejor manera: con buena compañia!
La despertada fue genial, nadie sabia donde estabamos, pero si a donde queriamos ir, y lo que queriamos hacer: Alquilar motitos, encontrar el mejor lugar para comer comida china, y: ¡A recorrer la isla!
Unos días espectaculares. Durmiendo en la playa, cocinando nuestra propia comida, perdiendonos en todos los pueblitos que pudimos. Cada vez estoy más convencido a vivir lejos de una gran ciudad: uno se aleja de los megaedificios y la gente te mira con otros ojos (o te mira un poco más con el corazón que con los ojos). Salimos perdidos de noche a buscar un pescado para cocinar, y terminamos con Carlien en un barcito donde tocaba el cantante del pueblo (pueblo de 15 familias, mas o menos) tomando cerveza, hablando de Maradona, y respondiendo preguntas como: ¿Cómo llegaron hasta acá? ¿De donde son, y que hace un morocho con Rastas y una Rubia de ojos color cielo a estas horas de la noche buscando un pescado? La conversación se dió a través del lenguaje corporal, porque el bahasa malasya todavía no me sale a la perfección... Pescado, especias, y una buena plancha para cocinarlo, arriba de la moto y a sorprender al grupo! El festín que nos hicimos, digno de repetirse: tremenda panzada pegamos! Claro que con los efectos del vino barato que compramos y el pescado quedamos dormidos al lado del fuego, para despertarnos con una tormenta tropícal a la mitad de la noche y correr a encontrar algun refugio para pasar el resto de la noche.
Que lindo, el viento en la cara, la 5 motitos una atrás de la otra zigzagueando las calles de Malaysia, recorriendo la selva de la isla! Siempre.
Que lindos recuerdos me vienen a la mente de esos días, buscando lugares de comida barata - en malasya podes encontrar cualquier estilo de comida- y vagando por las calles y playas con nuestras motitos. Terminamos por separarnos con unas cervezas de por medio y me fui con Jorge a la isla de Langkawi, donde iba a visitar a un gran amigo que estaba corriendo el campeonato mundial de Optimist. (¡Las promesas se cumplen!)
Nos volveremos a encontrar en algun lado. ¡SAMPA YUMPA AMIGOS!
25 de Diciembre 2010
Me siento un poco inseguro estos días. Tal vez el hecho de chocarme con una ciudad nueva, una cultura nueva, me hace tratar de adaptarme de la mejor manera, de "entrar" en esta nueva situación de la mejor forma posible. Se extraña un poco la liviandad de la ruta, su libertad, en donde no hay ningun libreto, ningun papel con el que me salga jugar.
Claro que son todas inseguridades mías. Puedo ser yo mismo, el negro, acá. ¿Porque tanta inseguridad? Siento que la gente me mira y me juzga, pero acaso no soy yo quien me estoy juzgando a mi mismo, a través de ellos? Acaso puedo saber lo que la gente piensa? Creo que en realidad me pongo en su lugar, y como si me estuviera mirando a mi mismo en un espejo, me pongo a analizarme, detalle por detalle. Tal vez habría que empañar el espejo con nuestro aliento y dibujar una cara graciosa, como dice la canción.
O tal vez la solución sea dejar de mirar lo que pasa acá adentro. Basta del "llenarse a uno mismo para dar a los demas". Sacar la mirada de uno y empezar a mirar lo que pasa a nuestro alrededor. Querer a los demás antes de quererse a uno mismo. Será una forma de escaparme de mi mismo? No lo sé. Lo que sí se es que el mayor consuelo a mis miedos, a mis inseguridades siempre lo encontré afuera, en un atardecer, una mano amiga, una sonrisa, una lagrima, una hoja de otoño. O porque no, una buena ola.
La forma de llenarte es vaciarte. Creo que la gente se pasa la vida tratando de construir su interior de afuera para adentro. Deciden como quieren ser, segun lo que les parece socialmente óptimo, y ahí encuentran su seguridad. Pero descubri algo: es imposible ser feliz si no te mostras tal cual sos. Asi es que decidi dejarme el pelo largo, caminar en patas, y sonreir lo más que pueda. Mi alma camina desnuda, descalza, y tiene rastas. Yo pienso hacer lo mismo.
Feliz Navidad Mamá.
jueves, 31 de marzo de 2011
Dale al Play...
28 de Diciembre 2010, Penang, Tailandia.
Llege a Tailandia despúes de una gran noche en Ubud, en donde hubo mucho baile abajo de la lluvia. ¿Lo más loco del lugar? La movida turistica. Un lugar super espiritual, arruinado por gigantografias del che guevara en restoranes donde una copita de helado (de esas minúsculas, que te hacen mirar al mozo como diciendo: JAJAJA Y esto?!Adonde esta mi cuarto de banana split y menta granizada de Daniel?). Las estatuitas del Buda echas en madera adornan la ciudad. Un murcielago en el hotel. Una gran pileta climatizada usada bajo la lluvia, y pocas - mejor digamos nulas- horas de sueño. Como me engatuzaste Germaine!
Salí a primera hora hacia la isla de Puhket, en Tailandia. La verdad, cero expectativas! Pero para nada es lo que me imaginaba. Mucha autopista, mucho edificio, mucho travesti. Me hice amigo de un finlandes en el aeropuerto que estaba en la misma que yo (En nada). El vago también se había ido de intercambio, pero a Bali! Un sabio.
Compartimos unos días y nos terminamos separando cuando me fui a Koh Phi Phi, a ver adonde me podía encontrar con Jorge, Dan, Jess y Carlien que estaba también, girando por el continente asiático.
Conocí Koh Phi Phi, la playa en la que el gran Leo Di Caprio nos mostró un poco las ansias de la gente de encontrar un paraíso en la tierra... Bueno, mejor dicho, conocí todas las playas cerca de ella, porque en vez de tomarme la lancha como el resto de los turistas, buscando sacarse la foto en la playa, cazaba el mate, la cámara, y me caminaba toda la isla en direccion contraria al paquete turísticio. De verdad siento que el lugar lo hace la gente más que el paisaje, así que vamos a ver con quien nos encontramos!
Además es una isla, ¡el mar esta para todos lados! Ups, Nunca analizé la posibiladad de caminar en circulos, y perderme en la selva. Ja! ¿El lado positivo? Tener que pedir indicaciones en mi tailandes de lonely planet y la caminata con estos dos muchachos que nos llevaron selva adentro. Eran boxeadores, uno de los curritos para turistas de Koh Phi Phi, el balneario del mundo.
Kho Phi Phi es una playa soñada, lamentablemente lastimada -a un punto practicamente irremediable- por la mano del hombre. Bueno, nada es irremediable, pero al ver como se usa este lugar, dudo que sea la playa que alguna vez ah sido. Musica POP las 24 horas del día, europeos (sobre todo escandinavos) totalmente desquiciados: ¡Cómo puede ser que en un lugar como este esten más tiempo en el gimnasio que en la playa! Aparte la joda no es taaan buena eh, Gualeguaychu no tiene NADA que envidiarle...
Es un boliche. La isla entera es un boliche. Bueno, no la isla entera, por suerte caminamos -con mi amigasa Sarah, una belga que estaba con el famoso billete alrededor del mundo- hasta encontrar un poco de paz y conexion con la naturaleza. ¡Cuánta gente amable y alegre! Que lindo vivir así, tan cerca del mar... pescando la comida, usando la naturaleza en plenitud para sobrevivir.
Claro que también salimos a la noche, disfrutando de los shows de fuego al lado del mar, buenas conversaciones y por supuesto unos mortales banana pankakes. Conocimos una familia de Japoneses muy alegres, con los que estuvimos jugando durante un buen rato: Que lindo ver como algunos padres educan a sus hijos! Me hicieron acordar mucho a mi familia amiga del bajo, un cariño entre ellos envidiable.
Mis amigos estaban en Malaysia, lamentablemente no pudimos contactarnos para bajar juntos, así que después de unos días de un poco de joda y disfrute, fui a encontrarme con ellos a Penang, una vieja ciudad-puerto de Malasia, una ciudad enorme, con mucha historia. Y s, hubo q volver a los edificios, a la ciudad! Conocí a una pareja de españoles que también le daban la vuelta al globo, y abaratamos un poco el tema compartiendo taxis y habitación. Mi lista de amigos se agranda cada día más, ¡ya tengo cama para dormir en tantas ciudades del planeta!
Un pequeño homenaje a una leyenda.
miércoles, 16 de febrero de 2011
The Breath of Life is in the Sunlight, and the hand of life is in the wind.
5 de Enero, año 2011
¡Qué locura! Hace tanto tiempo que no me pongo a escribir (demasiado). Me quede sin plata. Bueno, tengo creo que lo suficiente para vivir estos pocos días que me quedan en Tailandia. Ahora estoy sentado al lado de Jorge, que está dibujando a Tong, un grandioso ser humano que parece ser un personaje de una película de samurais. Llegamos buscando algun tipo de trabajo, un plato de comida o al menos un lugar para dejar la carpa, y nos invitó a almorzar con él. Tiene un bar/restaurant en la playa, de donde me sorprendo de estar escuchando el canto de Gypsy Kings ("Volaare").
¡Tantos recuerdos, tantas aventuras, tanta gente en el camino! Y la sensación de que tanto más esta por venir. "Lo mejor que les puede pasar es quedarse sin plata", creo que están en lo cierto, ¡amigos viajeros! Disfrute mucho de la vida de turista en Bali y Tailandia, del panqueque, de la playa, de la cama con sabanas, y de mis amigos viajeros; a ver si ahora logro conocer un poco más a la gente, y disfrutar del regalo de una vida más sencilla, más en contacto con el polvo del aire, con la calidez de la tierra.
Como pasa el tiempo! Tratar de escribir acerca del último mes me parece una larga... actividad. Pero, ¡La puta que vale la pena compartir algunas vivencias! ¡Armate uno, Hernán!
Bali, Indonesia
"Bajarse del avión y ver un Starbucks café no iba muy en concordancia con todas las expectativas que venir a Asia me habían generado, pero bueno, mejor ir adaptandose a las sorpresas, y olvidarse un poco de lo que uno espera del lugar. Por esta razón decidi caminar hasta mi destino: Bingin Beach. Por el mapita chequeado dias antes en google maps eran un par de kilometros, ¡Pero que equivocado estaba! Camine y camine, a través de la calle que sale del aeropuerto, encontrandome con una realidad que me se me iba a hacer muy común en los dias siguientes: un completo CAOS. Motocicletas por todos lados, gente, gente, y más gente. Caminando con los ojos en el cielo - y en una naturaleza que se intenta colar, como puede, entre el concreto-, cruzando barrios muy humildes donde la gente me miraba con cara de: Y vos de donde saliste!? y yo les respondia con una sonrisa añinada, bien amplia.
Que día mas largo! El primer contacto con el lugar es extraño... no entiendo nada! Pero hay idiomas que son universales. Venia cruzando terribles complejos de hoteles, caminando ya con cara de pocas ganas, sin saber adonde me dirijia, cuando se me cruzo una motita, que con un poco de diálogo me acerco unos kilometros. Me dejo más cerca, no se de que, porque la verdad que no sabía muy bien adonde me dirijía. Pero ahí fue el momento en que tanta caminata valió la pena. Y el momento en el que tener los dreadlocks valió la pena.
"Ehh Raaasta! Where are you going men!? I´ll take you!"
Yes man! Que buen consejo. Bueno, gracias a decir que si ahora estoy sentado en una casita en el medio de la selva, jugando a la play con 3 loquitos locales que tendran menos de 17 años, escuchando Bob Marley. Que bueno decirle que si a la vida! Me hizo dar una vuelta en la moto, y hablando del gran Marley me invitó a su casa a tocar la viola y el uke.... y así termine toda la tarde jugando a la play en el medio de la selva! Hasta me invitaron a dormir en su casa... pero sigamos viaje, recien vamos 10 horas en esta isla, y ya pasaron tantas cosas!
El resto de la vida en Bali fue gloriosa, Banana pankakes en la mañana, chequear el pronóstico con el que se me cruze en el camino, agarrar la tabla, motito, y a pasear en la selva, cruzando arboles, pueblitos bien humildes con mucha cultura, y a chequear todas las playas de la isla hasta encontrar un buen spot. El surf estuvo de lujo, pero toda la vida en sí fue muy divertida. En musculosa todo el día, con la motito, de aquí para allá.
¡Qué vida, qué falta de preocupaciones! Sin embargo se sintió un poco la soledad... Me parece que a medida que se acerca la fecha del avión a Buenos Aires me voy poniendo más ansioso, ya quiero que los días pasen más rápido; esto de estar esperando algo no me hace sentir cómodo. ¡Pero el lugar sí que es para sentirse cómodo!
Conocí gente de lujo, como mis amigos Alex y Alejandro, con los que salimos de joda por la ciudad de Kuta. El boliche como te lo imaginas. Mucho Rihanna, y mucho, muchisimo gato. Lo peor de todo, ver que estaban todas acompañados. Parece que vienen muchos Australianos a Bali, y estaban todos acompañados por alguna trolita local.
Estuve una semana recorriendo las playas del sur, visitando distintos templos (Una energía indescriptible!). Acostado boca arriba, durmiendo la siesta en un precipicio mirando el atardecer; el mundo a mis pies, pero sintiendome del mismo tamaño que una hormiguita.
Qué loco es sentirse un limado, un loco de mierda o un bicho raro el estar acostado en posición cruz al lado de semejante atardecer, tratando de frenar las agujas del reloj, de congelar el tiempo. Sin embargo, ¡Qué bien se siente el darse cuenta que uno no está solo! Ver a un italiano de unos 50 años haciendo lo mismo que yo (pero con un bronceado un poco más canchero y una eslipeta digna de un verdadero macho alfa) me hace sentir que somos todos más parecidos de lo que pensamos, que no estamos para nada solos...
Qué loca ansiedad me consume. Trato de frenarla, de respirar profundo. Me agacho al suelo, me lleno las manos de polvo y me lo llevo a la cara, ensuciandome completamente, sintiendome uno con la tierra, parte de este mundo, parte de todo lo sucio y todo lo lindo. No hay tiempo, solo estoy yo, con mi cara embarrada, oliendo el polvo de la vida.
Slow down you crazy Heart, and Live it Up, day after day.
Me doy cuenta de la carrera en la que nos ponemos. Buscando la línea recta como el camino más fácil. Largada, corrida, final. Tanto nos apuramos que a veces nos da ganas de gritar BASTA, stop that train, I´m leaving! Pero bueno, depende de nosotros, ¿no? Por eso desde ahora, cada vez que me pregunte, diré que viajo desde hace 24 años. Mi vida entera es un viaje, un viaje sin destino claro. No estoy haciendo el viaje de mi vida, el viaje que tengo que aprovechar porque no se cuando lo voy a poder volver a hacer... Hoy me toca estar acá, mañana estaré allá. Esta dualidad entre estar en Nueva Zelanda, o Asia, y estar en Argentina ya me molesta: No hay tal cosa como "realidad" o "viaje", todo es real, todo es mi vida. Y pienso disfrutarlo de la misma forma.
"Y, que se siente volver a la realidad? Cuando se termina este sueño?"
No estoy soñando, estoy viviendo. Así que a no ponerse ansioso de que te queden dos semanas... sí ponerse ansioso por ver a mi familia que tanto extraño y a mis amigos, pero este viaje no tiene fecha de vencimiento.
Lo estoy descubriendo al mismo tiempo que vos, que bueno, ¿no?
Me fui unos días a celebrar la navidad a la Gilli Islands, unas islas increíbles, más cerca de la isla de Lombok que la de Bali. Conocí gente muy linda, muchos locales y viajeros, compartiendo esta islita que se recorre a la redonde en menos de una hora. Me impresiona como cambia la gente a medida que uno se aleja de las ciudades, los locales sobre todo. Empiezan a interesarse más por quién sos, y qué buscas, en vez de estar tratando de sacarte algun peso o teniendo miedo de vos. Creo que no fui hecho para vivir en una ciudad, ¿¡Cómo volver a la gran Buenos Aires!?
Después de una navidad increíble, en donde conocí a unos alemanes ¡terribles músicos! y a Claudia, una venezolana muy transparente; me escapo de las islas, rumbo a Ubud, la ciudad más mística de Bali. ¡De puta madre! Super inspirante. Nos ahogamos en la lluvia, pero pase una de las mejores noches del viaje, compartiendo con dos amigas holandesas que me hicieron reir a lo loco. Siguiente destino: Phuket, Tailandia: La tierra de los Lady Boys. Espero encontrarme con Jorge, Carlien, Jess y Dan que están girando por tierras asiáticas también.