jueves, 5 de mayo de 2011

Penang, 31 diciembre 2011



¡Qué buen encuentro! Cada vez estoy más convencido: La calidad de vida se mide por la calidad de tus relaciones, de tus vínculos con los demás. La puta que tengo buena calidad de vida!

Me encontre con Carlien, Jorge, Jess, Dan y Max y Vera, dos amigos holandeses de Carlien. ¡Qué alegría! nos encontramos en la playa y estuvimos 10 horas sentados al borde del mar, contandonos historias, cuentos, chistes... mostrandonos fotos, dibujos, tratando de compartir lo que habían sido estas semanas de viaje, de aprendizaje. Claro que comimos (y ¡cómo! A la forma feliz: con la mano si no había cubiertos, y formando una gran ronda por donde rotaban todos los platos... Bueno, todos los platos: nasu goreng y chicken patthai). Se acercaba la noche vieja y bebimos hasta la embriaguez, compartiendo el mismo balde de cuba libre. ¡Feliz Año Nuevo amigos!

Nos acercamos a un fuego donde habia una familia de extranjeros haciendo un asado, y nos sumamos a la celebracion de año nuevo. Nos invitaron parte del asado, y terminamos sacandonos fotos todos con todos. Con Jorge tratamos de salir, bamboleandonos en la moto de Dan, pero solo llegamos hasta un puestito de banana pankakes, en donde la tenctación fue más que las ganas de carretear: Compramos 8 panqueques, y a sorprender a los que quedaron en la playa!

Noche larga. ¡Larga y vieja! El premio se lo lleva el Kiwi Dan, que desaparecio un rato arrancando el año de la mejor manera: con buena compañia!

La despertada fue genial, nadie sabia donde estabamos, pero si a donde queriamos ir, y lo que queriamos hacer: Alquilar motitos, encontrar el mejor lugar para comer comida china, y: ¡A recorrer la isla!

De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


De Asia


Les dejo una perlita de Ben Harper. ¡Harper!



Unos días espectaculares. Durmiendo en la playa, cocinando nuestra propia comida, perdiendonos en todos los pueblitos que pudimos. Cada vez estoy más convencido a vivir lejos de una gran ciudad: uno se aleja de los megaedificios y la gente te mira con otros ojos (o te mira un poco más con el corazón que con los ojos). Salimos perdidos de noche a buscar un pescado para cocinar, y terminamos con Carlien en un barcito donde tocaba el cantante del pueblo (pueblo de 15 familias, mas o menos) tomando cerveza, hablando de Maradona, y respondiendo preguntas como: ¿Cómo llegaron hasta acá? ¿De donde son, y que hace un morocho con Rastas y una Rubia de ojos color cielo a estas horas de la noche buscando un pescado? La conversación se dió a través del lenguaje corporal, porque el bahasa malasya todavía no me sale a la perfección... Pescado, especias, y una buena plancha para cocinarlo, arriba de la moto y a sorprender al grupo! El festín que nos hicimos, digno de repetirse: tremenda panzada pegamos! Claro que con los efectos del vino barato que compramos y el pescado quedamos dormidos al lado del fuego, para despertarnos con una tormenta tropícal a la mitad de la noche y correr a encontrar algun refugio para pasar el resto de la noche.


Que lindo, el viento en la cara, la 5 motitos una atrás de la otra zigzagueando las calles de Malaysia, recorriendo la selva de la isla!
Siempre.


Que lindos recuerdos me vienen a la mente de esos días, buscando lugares de comida barata - en malasya podes encontrar cualquier estilo de comida- y vagando por las calles y playas con nuestras motitos. Terminamos por separarnos con unas cervezas de por medio y me fui con Jorge a la isla de Langkawi, donde iba a visitar a un gran amigo que estaba corriendo el campeonato mundial de Optimist. (¡Las promesas se cumplen!)

Nos volveremos a encontrar en algun lado. ¡SAMPA YUMPA AMIGOS!


25 de Diciembre 2010

Me siento un poco inseguro estos días. Tal vez el hecho de chocarme con una ciudad nueva, una cultura nueva, me hace tratar de adaptarme de la mejor manera, de "entrar" en esta nueva situación de la mejor forma posible. Se extraña un poco la liviandad de la ruta, su libertad, en donde no hay ningun libreto, ningun papel con el que me salga jugar.

Claro que son todas inseguridades mías. Puedo ser yo mismo, el negro, acá. ¿Porque tanta inseguridad? Siento que la gente me mira y me juzga, pero acaso no soy yo quien me estoy juzgando a mi mismo, a través de ellos? Acaso puedo saber lo que la gente piensa? Creo que en realidad me pongo en su lugar, y como si me estuviera mirando a mi mismo en un espejo, me pongo a analizarme, detalle por detalle. Tal vez habría que empañar el espejo con nuestro aliento y dibujar una cara graciosa, como dice la canción.

O tal vez la solución sea dejar de mirar lo que pasa acá adentro. Basta del "llenarse a uno mismo para dar a los demas". Sacar la mirada de uno y empezar a mirar lo que pasa a nuestro alrededor. Querer a los demás antes de quererse a uno mismo. Será una forma de escaparme de mi mismo? No lo sé. Lo que sí se es que el mayor consuelo a mis miedos, a mis inseguridades siempre lo encontré afuera, en un atardecer, una mano amiga, una sonrisa, una lagrima, una hoja de otoño. O porque no, una buena ola.

La forma de llenarte es vaciarte. Creo que la gente se pasa la vida tratando de construir su interior de afuera para adentro. Deciden como quieren ser, segun lo que les parece socialmente óptimo, y ahí encuentran su seguridad. Pero descubri algo: es imposible ser feliz si no te mostras tal cual sos. Asi es que decidi dejarme el pelo largo, caminar en patas, y sonreir lo más que pueda. Mi alma camina desnuda, descalza, y tiene rastas. Yo pienso hacer lo mismo.

Feliz Navidad Mamá.