Ahora si. Arranquemos la mañana! Desarmamos el tetris humano en el cual nos quedamos dormidos, y salimos a descubrir este paraíso. El auto estacionado en el pasto, al lado de una playa, de donde colgaba una gran cuerda para tirarse al agua... Un árbol inmenso, húmedo por donde lo veas, nos cubrió de la lluvia toda la mañana.
Parece ser que estamos un un barrio medio privado, un Morenito neozolandes, en donde la gente suele tener sus casa de verano. El menu de desayuno, como todas las mañanas (una mezcla de Oats con bananas, kiwis, manzanas y leche) nos llena de energía para arrancar el día. Hace frío y esta lloviendo, pero no parece importarnos, ya que nos quedamos sentados en un tronco, despertandonos en silencio. El lugar no invita a charlar demasiado.
Costo un poco salir de esa playa, How the Fuck did we finished here! Parece que estabamos en un lugar bastante escondido, así que después de un rato de curvas, contracurvas y vueltas en U entre ellas, salimos a la ruta. Ahora, a Nelson.
En el camino, debido a la bestia en nuestro interior que nos pedía comida, paramos a comer al lado de un arroyo... pero claro, hacerla fácil nunca! Había una isla en medio del arroyo, a la cual cruzamos por la rama de un árbol, con unas cuantas maniobras acrobáticas. La manteca al agua, así que tuve que mojarme un poco y recuperarla, que rica comida, en el medio del arroyo! Y sí, dejando el niño interior libre...
Si, ya se. Te copaste con este disco de Marley, se llama Burnin´, ¿Qué esperás para bajartelo? Después me agradecés. Y así fue como pasamos por Nelson, pasando por un skatepark, en donde Emilio la paso de pelos! Después por una playa bautizada Blowjob Beach (lo dejo a su imaginación), una playa soñada, con el sol cayendo a nuestra izquierda, atrás de las montañas... Hasta mañana!
En la playa parecía que había un desfile de perros. Todos ellos de razas que nunca habia visto, no había un perro igual a otro! Y, por supuesto, cada perro igual a su dueño, que caruchas! Entre ellos hubo uno que se trató de comer el freesbee, por lo que los dueños nos regalaron el pescado fresco que acababan de pescar... Nuevamente El mundo nos prevee lo necesario (Lo necesario para comer INCREIBLE!). Una recorrida corta por la ciudad, y a seguir hacia el norte.... Que lindo lugar, Nelson!
Lo mejor, sin embargo, estaba por venir. Imagina 10 km de pendiente perfecta, el cemento impecable, de noche, oscuro. Solo las luces del auto nos iluminan, o tal vez algun que otro camionero que pasa por la vía contraria, y abajo, 10 minutos, 20 minutos.... No termina más! Curvas, contra curvas, estrellas iluminando las barrancas... El pie izquierdo en llamas, es mi único freno. La pierna derecha, en llamas también. El corazón que se me sale del pecho! La mente extasiada de tanta adrenalina ya no dirije mi cuerpo, solo me dejo llevar por Takaka Hill. Qué bajada!! Que bajada, gracias! La mejor, sin duda (Aunque siempre decimos lo mismo). No tuvimos que frenar ni una vez, 1/2 hora de longboard a pura velocidad...
Ahh! Cómo va a costar dormirse hoy a la noche!
Y Asi fue como llegamos a Paynes Ford... Cruzamos un arroyo, doblamos a la derecha en la ruta, y a estacionar el auto. Había otras camionetas que pararon a acampar, se ve que es un buen lugar para escalar! Ni te cuento los pescados que nos comimos, Frescos, livianos, con buena compañia y un buen vino... Qué más? A dormir temprano, qué mañana es un gran dia! Me despido con un buen reggae...
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